Muchos de los componentes que se utilizan en los productos modernos son cada vez más pequeños. En las últimas tres décadas, las características de la tecnología de circuitos integrados se han reducido en tamaño aproximadamente en dos órdenes de magnitud, y se han fabricado micromotores tan pequeños como un cabello humano mediante fotolitografía. Un fenómeno similar está ocurriendo en la industria de los dispositivos médicos: los dispositivos implantables se están reduciendo cada vez más y los catéteres se están volviendo más complejos, llenos de cables, fibras, sondas y sensores en miniatura.
A medida que los tamaños de las características caen por debajo de una milésima de pulgada, el corte, la perforación y el modelado ya no son posibles con métodos mecánicos. Los materiales nuevos, como el diamante depositado químicamente en fase de vapor, las cerámicas exóticas y algunos polímeros orgánicos, son difíciles o imposibles de procesar con técnicas tradicionales. La mayor demanda de estructuras micromecánicas ha creado la necesidad de nuevas herramientas y técnicas de fabricación. En muchos casos, se están utilizando láseres para aportar capacidades de fabricación originales y útiles al procesamiento avanzado de materiales.
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